Comprendo que, como solemos decir, todos andamos liados con nuestras cosas y no siempre disponemos de tiempo para ocuparnos de lo que consideramos accesorio, pero tras dos o tres meses metido en esto, me surgen dudas sobre la causa de la falta de respuestas a mis correos. ¿Y si el motivo –pienso- es la falta de interés y no la ocupación o la dejadez?
Cuando empecé con esta idea sabía que conseguiría muy poco si no había más gente involucrada y comprometida. Para mí ha sido muy gratificante conseguir vuestros números de teléfono y hablar con vosotros porque, en algunos casos, hasta os he reconocido por la voz. Sin embargo no he constatado que la idea de saber quiénes fuimos compañeros e incluso amigos, sea del interés de todos porque solo seis me responden a los correos que envío.
No sé si se cumple en mí el tópico de la tozudez aragonesa para explicar la constancia que me gustaría tener, pero soy de los que piensan que solo se debe luchar por lo que se puede conseguir, y aunque estoy en la fase de los seguidores del Zaragoza y del Villarreal que creen que aún se pueden salvar del descenso, la liga siempre tiene un final y los deseos y las creencias dejan de ser útiles.
Hay quien va muy deprisa y me pregunta cuándo nos juntamos en Valencia. Yo suelo decir que los bueyes deben ir delante del carro y, mientras no sepamos quiénes éramos y tengamos la necesidad de reencontrarnos, no merece la pena ir más allá.
Como decía en un correo, lo ideal sería que se estableciera una red entre todos y no una estructura radial como la de las carreteas españolas del siglo XIX en la que yo hago de Km 0 en la Puerta del Sol. El Estado de las autonomías o el federalismo surgieron precisamente para solucionar los defectos del centralismo. Por esto os animo a intercomunicarnos a través del Blog, por e-mail o por teléfono, con los que compartimos pupitre, excursiones o ansiedad ante los exámenes de Capuchinos. Ahora ya no tenemos la excusa del desconocimiento.
LORENTE
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