Cuando estudiaba en Valencia eran años que nuestras economías no estaban para tirar cohetes y pocas veces acudí al Santa Catalina. Cuando estuve no recuerdo con quién fue, pero al pasar por la puerta siempre me viene un nebuloso recuerdo asociado a desayunos tempraneros camino de casa, después de una noche feliz. LORENTE
No hay comentarios:
Publicar un comentario