jueves, 7 de junio de 2012

La Orla del Santo Grial

Rafael Balada Llasat

Apreciados compañeros de la V de la EITAV,
Hace unas semanas me llamó Lorente y os confieso que, al empezar a hablar, pensé que iban a venderme alguna cosa que no necesitaba, y que dentro de poco, siguiendo mi tradición, iba a adquirir.
Cuando me dijo que habíamos sido compañeros en la Escuela me invadió una sensación de afecto, de gratitud por la iniciativa (y no solo por no tener que comprar algún artilugio), y tuve inmediatamente el deseo de participar en la realización de la orla que, a pesar del deseo de todos, nunca tuvimos. Me pidió que le ayudara en el reagrupamiento, que le mandara una foto de entonces y otra actual
Lo hice encantado, le hablé de Rafael Barrufet Dauder, de Valencia, que es uno de nuestros compañeros que ya no podrán ver la orla y una de las personas que más me han enseñado sobre la amistad y la naturaleza, que han sido dos pilares fundamentales en mi vida. También de un compañero sirio, casado con una muchacha de Albacete y que estuve en su casa y después estuvieron en la mía y a los que recuerdo con afecto y agradecimiento, entre otras cosas porque me salvó el examen de inglés. Otro compañero, con el que compartí el trabajo de final de carrera y al que consideraba el perfecto ingeniero agrícola valenciano: pragmático, serio y trabajador. De Carrasco recuerdo, entre otras cosas, que tenía por costumbre recitarme un refrán sobre los catalanes, para hacerme enfadar, y aunque creo que nunca lo logró, todavía lo sé de memoria.
De nuestras compañeras las he identificado a todas. Recuerdo especialmente la que me enseñó que los hombres tenemos mucho que aprender de ellas: ¿Alguien recuerda a la artista que sufría poli-desmayos en el examen oral? Para mí fue un impacto de tal calibre que incluso hoy, medio siglo después de estos hechos, cuando mi compañera me pide que decidamos alguna cosa, siempre coincido con su opinión, de manera que la felicidad y armonía familiar han sido constantes a lo largo de mi vida, y el resultado final de las decisiones compartidas, el mismo que si no hubiéramos coincidido.
También habéis tenido un gran acierto incluyendo a los profesores. Yo venía de la ETSIAV y todavía recuerdo con veneración a un profesor de química: José Beltrán Martínez, no sé si lo que más me impresionó fue su sabiduría científica, sus reflexiones humanistas o el encaje de ambas. De nuestra escuela los recuerdo a todos con agradecimiento: el pensamiento lógico y ordenado de Valentín Ruiz que contrastaba con mi tendencia a volar; de Luís Báguena Corella que después, a través de mi vida profesional, descubrí muchos de sus trabajos y lamenté no haberle conocido mejor…
En fin, no quiero extenderme más, tan solo agradecer el trabajo y tenacidad a los que tuvieron la idea y a los que colaboráis buscando compañeros. A todos los demás aconsejaros que mandéis las fotos cuanto antes para completar la orla. No olvidéis que quien nos lo pide es aragonés y ya sabéis que, además de buenas personas, resulta inútil resistirse a cualquier cosa que se proponen y así, de paso, podremos todos tener la satisfacción de contribuir a la búsqueda de la Orla del Santo Grial y vernos de nuevo juntos antes de emprender el vuelo definitivo. Si ahora no lo conseguimos no podremos culpar a los demás.
Ánimo compañeros, esta vez lo vamos a lograr !!!
Un afectuoso saludo.

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